Las esculturas del cementerio de guerra alemán de Vladslo, Bélgica.

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Cementerio

Entre los 25.638 soldados de la Primera Guerra Mundial que descansan en el Cementerio Militar Alemán de Vladslo está Peter Kollwitz, hijo de la reconocida artista alemana Käthe Kollwitz, que murió a los 18 años de edad el 23 de octubre 1914 cerca de Langemarck en Flandes.

cementerio de guerra alemán de Vladslo, Bélgica.   En esta ocasión nuestro viaje nos lleva hasta Bélgica para conocer el homenaje de una madre a su hijo de 18 años muerto en la guerra. Un homenaje en forma de escultura que muestra el dolor producido por la muerte de su hijo.

El Vladslo Deutsche Soldatenfriedhof,  cementerio militar alemán,  fue uno de los tres cementerios que ampliados para recoger los cuerpos exhumados de otros cementerios más pequeños repartidos por Bélgica. Fueron trasladados en 1956 y ahora contiene los restos de 25.664 muertos de guerra alemanes de la Primera Guerra Mundial.

cementerio de guerra alemán de Vladslo, Bélgica.

El edificio de ladrillo rojo fue diseñado por Robert Tischler al final de su larga carrera como arquitecto jefe de la Volksbund Deutsche Kriegsgräberfürsorge. Sin embargo, si por algo destaca el cementerio de Vladslo es por ser el hogar de una de las obras más conmovedoras y universalmente significativas del arte del siglo XX. Al otro lado del cementerio, más allá de la gran alfombra de lápidas de granito planas – cada un de ellas señala el lugar de descanso de ocho hombres, se ven dos figuras de granito inclinadas, de rodillas, un hombre y una mujer. Estas esculturas son los Trauernden Elternpaares – los padres de luto- figuras esculpidas por Käthe Kollwitz (1867-1945). Las esculturas fueron colocadas originalmente en el cementerio alemán en Eessen-Roggeveld (no existente en la actualidad) a unos tres kilómetros al sureste, donde estaba la tumba de su hijo menor, Peter Kollwitz, muerto cerca de Diksmuide en octubre de 1914 a la edad de 18 años. Posteriormente, en 1956, tanto los restos de Peter como las esculturas  fueron trasladadas a Vladslo.

cementerio de guerra alemán de Vladslo, Bélgica.

Ella comenzó a pensar en hacer un monumento en memoria de su amado hijo poco después de su muerte y pronto llegó al concepto de los padres afligidos. Pero nada pudo hacer hasta 1925 cuando el Volksbund Deutsche Kriegsgräberfürsorge comenzó a organizar los cementerios de guerra alemanes en Bélgica.

En 1926, ella y su esposo visitaron el cementerio de Eessen-Roggeveld y lo describió en una carta de esta manera:

“El cementerio está cerca de la carretera … La entrada no es nada más que una abertura en el seto que rodea todo el campo. Está bloqueado por alambre de púas … ¡Qué impresión:  Algunas de las tumbas originalmente tenían cruces de madera que el tiempo había arruinado y éstas habían caído; pero en la mayoría de las tumbas había cruces de madera de color amarillo. Había una pequeña placa de metal en el centro de cada tumba con el nombre y el número. Así que encontramos nuestra tumba … Cortamos tres diminutas rosas de un rosal salvaje y las colocamos en el suelo al lado de la cruz. Todo lo que queda de él se encuentra allí,  en esa tumba … Pensamos donde se podrían colocar mis figuras … Lo que los dos pensamos era que estarían bien justo enfrente de la entrada, a lo largo del seto … Entonces las figuras arrodilladas tendrían todo cementerio delante de ellas … Por suerte no hay ningún tipo de escultura decorativa en el cementerio, ninguna en absoluto. El efecto general es de planos simples y de soledad. A excepción de dos pequeñas granjas no hay ninguna casa en la vecindad; el cementerio está situado en medio del campo.  Todo está tranquilo, pero las alondras cantan a gusto “.

cementerio de guerra alemán de Vladslo, Bélgica.

Kollwitz hizo un modelo de las figuras de la mitad del tamaño natural y fueron esculpidas en granito belga por los escultores Rhades y Fritz Diederich. Las terminaron en 1931 y fueron exhibidas en la Galería Nacional de Berlín, siendo instaladas en Roggeveld el año siguiente. En su diario escribió el 23 de julio de 1932 : “Los cementerios británicos y belgas parecen más brillantes, en cierto sentido, más alegres y acogedores, más familiares que los cementerios alemanes. Yo prefiero los alemanes. La guerra no es un asunto agradable; no es decoroso el embellecer con flores las muertes en masa de todos estos jóvenes. Un cementerio de guerra debe ser sombrío … “[Hans Kollwitz, ed., Diario y Cartas de Kaethe Kollwitz, trans R. & C. Winston (Evanston, 1988)]

cementerio de guerra alemán de Vladslo, Bélgica.

Un año más tarde, Hitler se convirtió en Canciller de Alemania. El arte de esta mujer y artista heroica, una pacifista y socialista, era inaceptable para el régimen nazi y temió que “iban a quitar mis figuras del cementerio belga”. En 1936 su obra fue retirada de las galerías de arte, fue interrogada por la Gestapo y amenazada con ser enviada a un campo de concentración; al año siguiente ella disfrutó de la distinción de ser incluida en la exposición Arte Degenerado en Munich. Kollwitz murió en 1945.

En 1993-1995, una obra suya, Madre con su hijo muerto,  se instaló en el antiguo monumento de guerra nacional en Berlín, la antigua Casa de la Guardia en la avenida Unter den Linden, para reemplazar a la llama eterna cuando se convirtió en un monumento a las víctimas de la guerra y el totalitarismo.

Sin embargo, a pesar de la fuerza de su obra expuesta en Berlín, las dos figuras de rodillas esculpidas en granito del cementerio de Vladslo trasmiten más poderosamente la desolación creada por la guerra.

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